BATISTUTA
otro ciudadano ilustre en mi álbum de figuritas del mundial
En un país que crece en sus amaneceres
y se apaga en noches con sonido a radio
dentro en un edificio en construcción
En un país de rodillas aradas,
monitoreadas con drones
de rotos tobillos hinchados
En un país donde la desconfianza es la madre,
el molino el padre en el océano pampeano
y el cordero se insola al cosechar la vid
En un país bendito
donde cada colchón, cada urna,
cada playón de una YPF que flota en la neblina
esconden el misterio del hambre posthistórico
y un batacazo que refulge con luz mala
Gabriel Omar Batistuta
fue el Santa Claus de las madres solas,
de las acequias taimadas,
de los colimbas estaqueados,
de las camas de madera de pino
de los hogares sin cloacas ni gas natural
de camiones ruteros que duermen la siesta en Puerto Seco
Su trineo es un tractor camuflado que ilumina los cielos
de Bahía Blanca, Añelo o Comodoro
un dinosaurio mecánico que insemina a la pampa gringa
Y a todos los niños libres de la patria
que habían padecido insomnio en cada navidad
bajo mares de leche ultrajada en la banquina.
les dejó una pompa de orgullo
en el cepillo de dientes
Un jardinero de jean, un cuentaganado,
una muleta premiada en La Rural
un cohete espacial, una licitación de obra pública
un cuerpo vejado, embalsamado,
un Registro Automotor
Aterido en su bunker de Vaca Muerta
con las rodillas engangrenadas
El Bati de la abundancia recibe cartas
de la noche a la mañana
y ninguna pide paz
Piden, en cambio
la canción que el Potro no llegó a escribir,
tierra, techo, trabajo, tasa de interés negativa,
el ánima de los héroes de la independencia
un Apple Store en cada esquina
el traslado de la capital a Viedma
la sustitución de importaciones,
el supermercado del mundo
o el salto de Alicia Muñiz
de regreso hacia el balcón.


Muy emotivo